jueves, 31 de octubre de 2013

RALPH EUGENE MEATYARD: MASCARADA


Masque. Maschera. Másquera. Mascus. Maskharah. Mask. Naamari. Careta. Kauké. SaynataProsopon. Muchas acepciones para un solo elemento, representativo de los siniestros secretos y las oscuras verdades que esconde el alma humana.

La Máscara

Construido en diferentes materiales que pueden ir desde el oro más fino hasta el barro cocido y arribado desde tiempos inmemoriales, tan alejados como la existencia misma, este ornamento posee un significado mucho mayor de lo que se deja entrever a partir de la simple complejidad de su construcción.

Tras la máscara se esconde la única y auténtica verdad de lo que somos. Día a día, el ser humano viste su máscara personal y sale a la calle para coexistir con las vicisitudes que lo aquejan una y otra vez. 

Hay máscaras que ríen. Hay las que lloran. El mísero rastrero y el egoísta pueden llevarlas con gallardía, ocultando sus negros pensamientos a la luz de la verdad de su existencia. El fracasado la luce a fin de poder llenar de oropeles una vida triste y supina. La fealdad se transforma en belleza y misterio.

Todos nuestros defectos, aun los más abyectos, pueden esconderse tras la fría belleza de una máscara.

¿Somos acaso esos seres que representamos ante el resto del mundo o somos entidades oscuras, espantosas criaturas, escondidas tras esas pétreas y mayestáticas semblanzas?

El fotógrafo estadounidense Ralph Eugene Meatyard supo captar con acierto el extraño y fascinante mundo de las máscaras, un auténtico universo en si mismo, deleitándose en terror y la desazón que causan en el común de la gente. Sus monstruosas criaturas cotidianas, que parecen alineadas al onírico mundo de los sueños y a las fantasías más descabelladas de Howard P. Lovecraft, han sabido ganarse lugar en el mundo de la fotografía profesional.

Meatyard nació el 15 de mayo de 1925 en la ciudad de Normal (Illinois) y posteriormente, cuando se casó con Madelyn McKinney, se trasladó a Lexington (Kentucky). En ese sitio comenzó a trabajar ejerciendo su profesión de óptico en Tinder-Krausse-Tinder, un sitio que también vendía material fotográfico y cuyos dueños eran miembros del Lexington Camera Club.

Su vida cambió cuando, a raíz del nacimiento de su hijo, Meatyard compró una cámara fotográfica, descubriendo así una nueva e impensable pasión que en lo sucesivo jamás abandonaría.

En el año 1954 ingresó en el Lexington Camera Club y en la Photographic Society of América. Fuertemente influenciado por el fotógrafo Van Deren Coke (1921-2004), realizó una exposición en 1956 llamada Creative Photography.

Entusiasmado por los resultados de la misma, decidió perfeccionar su arte con los profesores Minor White (1908-1976) y Henry Holmes-Smith (1909-1986), dos afamados fotógrafos que se encargaron de influenciar a varias generaciones de artistas conceptuales.

Su particular forma de fotografiar, por lo general de carácter experimental y no apegado a los cánones de la fotografía normal, lo colocó por encima de la media y llevó a que sus trabajos fueran exhibidos en importantes museos norteamericanos.

Al respecto, el propio Meatyard diría:-

"Trabajo en varios grupos diferentes que actúan unas con otras, pasando por varias maneras abstractas a una forma de lo surreal. He sido llamado predicador, pero en realidad soy generalmente más filosófico. Nunca he realizado una fotografía abstracta sin contenido. Un educado fondo Zen influencia todas mis fotografías."

Hacia finales de los 70 su arte comenzó a caer en el olvido, limitándose a hacer su aparición en pequeñas muestras de carácter localista, pero su temprana muerte a los 47 años volvió a encumbrarlo, principalmente gracias a los críticos europeos, y permitió que mucha gente redescubriera su inocultable talento.

Considerado como un precursor de las corrientes tenebristas y sicológicas que se pusieron de moda a principio de este siglo, una antología de sus obras (Dolls and Mask) ha sido expuesta en el Museo De Young de San Francisco. También son de destacar los libros recopilatorios como The Family Album of Lucybelle Crater.

Viendo todo este magnífico trabajo fotográfico, una y otra vez me pregunto que es lo que se esconde tras esas máscaras monstruosas…

… y me estremezco al pensar que podrían ser nuestros terribles y odiados rostros cotidianos.

-GALERÍA DE IMÁGENES-

 





 







































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